El desarrollo del lenguaje comienza mucho antes de que aparezcan las primeras palabras. Mirar, escuchar, imitar, señalar o aprender a esperar un turno son algunas de las habilidades que preparan al niño para comunicarse.

Antes de hablar, los niños ya utilizan diferentes recursos para relacionarse con las personas que les rodean. Estas primeras habilidades constituyen los prerrequisitos del lenguaje, es decir, las bases sobre las que posteriormente se desarrollarán el habla, el lenguaje y una comunicación funcional.

¿Qué habilidades aparecen antes del habla?

Una de las primeras es la intención comunicativa. El niño empieza a comprender que puede utilizar sus acciones para provocar una respuesta: llorar para pedir algo, señalar aquello que desea o buscar la mirada de un adulto.

También comienza a desarrollarse la alternancia de turnos. Mucho antes de mantener una conversación, ya pueden producirse pequeños intercambios entre el adulto y el bebé: el adulto habla, el bebé vocaliza y el adulto responde.

A ello se suman otras conductas como pedir, rechazar, compartir experiencias mediante la mirada o utilizar gestos y expresiones faciales. Todos estos comportamientos van construyendo poco a poco la capacidad de comunicarse.

¿Por qué son tan importantes?

Porque el lenguaje se construye progresivamente sobre estas habilidades. Cuando alguna de ellas evoluciona más lentamente, pueden aparecer dificultades posteriores relacionadas con el habla, el lenguaje o la comunicación.

En Lumen Logopedia podemos valorar estas habilidades y orientar a las familias sobre cómo favorecer el desarrollo comunicativo de sus hijos.


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